miércoles, 1 de octubre de 2008

Rarámuris - Tarahumaras (los de los pies ligeros)

Recomiendo leer esta entrada escuchando cualquiera de los dos temas que pongo en la parte de abajo.
Traigo hoy aquí a gente de la que nunca se oirá hablar, ni siquiera mal, entre otras muchas cosas, por falta de tiempo. Les falta de todo, también tiempo, viven poco y mal. Son personas que tuvimos ocasión de conocer, hace ahora año y medio, en los alrededores de la Cascada de Cusárare, a unos kilómetros de Creel, en pleno corazón de la Sierra Madre Occidental Mexicana.
Son personas ajenas a los "litmanbroders", "guolestrites", "omegatreses" y bifidus de turno; ajenas a todo menos al hambre, la enfermedad y la miseria. Son seres humanos cuyos derechos (los humanos) no tienen reflejo en el Dow Jones ni en el Nasdaq 100. Las guerras nunca llegarán ahí, pueden estar seguros.
Samuel, 3 meses
Esta mujer Tarahumara probablemente no tenga 50 años, ni los llegue nunca a tener.
Berta, 10 años
Lupita Mariquita con su madre, 6 meses
Mujer Tarahumara con su hija a la espalda vendiendo artesanía en una parada del Chepe (tren de Chihuahua al Pacífico)
Norma, 4 años
Rafael Amor decía: "el hambre no avisa nunca, vive cambiando de dueño". Pués no sé, no sé yo Dn. Rafael... Hay gente, como la que traigo hoy aquí, a la que la miseria les ha tomado gusto. La enfermedad y el hambre tienen para ellas carácter vitalicio ("mortilicio" diría yo).
Quiero dedicar esta entrada a todos los Rarámuris (como se dicen ellos), Tarahumaras (como los evangelizadores españoles del S. XVII les "bautizaron"). A todos y cada uno, pero muy especialmente a todas la mujeres, por mayor merecimiento. Son ellas quienes sacan adelante a toda la familia. Ellos, los hombres, se ocupan de perpetuar la especie y poco más (eso sí, cuando el tesgüino se lo permite).
Mi especial recuerdo a las niñas (Berta, Norma, Lupita), con la esperanza de que vivan más y mejor que lo que lo han hecho sus madres y abuelas. Ójala que tú, Samuel, y quienes como tú vinieron al mundo en el año 2007, seáis un punto de inflexión en el rol masculino rarámuri.


Yo -Yo Ma interpreta música de Ennio Morricone


2 comentarios:

Vere dijo...

Tu has tomado estas fotos??? ....
Son increibles!! hermosísimas

Ahora estoy en un recreo pequeño en mi casa.... y puedo escuchar la música de tu post de arriba...

Mientras tanto veo y leo...

Que tengas buenas tardes amigo...
Buenas noches por allá mejor dicho.

cieloazzul dijo...

Ayssss morí....
Cuando comencé a leer pensé... éstos rostros no son más que MEXICANOS... y asi... los tarahumaras...
Y has descrito tan bien su realidad, su lejanía, su abandono, su silencioso trasitar y su evolutiva esperanza... Samuel me pudo encantar con todo y sus mocos... y Berta, que tiene la sonrisa de sol..
Así es México, así mi México... lleno de contrastes, de belleza, de rica pobreza... de abundante hambruna, de abandono y AMOR...
Gracias por plasmar éstas imágenes, por llegar a ellos... por inmortalizarlos.
beso mexicano...