viernes, 14 de marzo de 2014

Noboyuki Tsujii

   Interpretando "La Campanella", compuesta por el violinista genovés Niccolò Paganini y transcrita para el que, según los entendidos, ha sido el intérprete más virtuoso de piano de todos los tiempos, el húngaro Franz Lizt, del cual se dice que alcanzaba a controlar dos octavas del piano con cada mano. 
   
   Tanto Paganini como Lizt, parece ser que componían y hacían las transcripciones musicales con un grado de dificultad tal, que las interpretaciones resultaban casi imposibles para los demás músicos. 
   
   Esta obra en particular es dificilísima de interpretar, por tanto, sólo al alcance de unos pocos privilegiados. Si además, como en este caso, el intérprete es un joven ciego y afectado por el Síndrome de Down, estamos ante una genialidad en el sentido más estricto. 

    Cuando termina la interpretación y saluda se tiene que agarrar al piano para orientarse, resultando curiosísimo observar el movimiento de sus dedos, que parecen tener vida propia. 
   
    La obra dura tres minutos; pueden suponer que los aplausos duran más del doble, pues están cortados. 

    Dejo unas fotos de Mia, Lucas y una grulla coronada que rehusó darme su nombre, pero no su dirección.


 












1 comentario:

Tawaki dijo...

¡Qué maravilla ver moverse esas manos mientras se escucha la música! Precioso.